Ansiedad: ¿Cura o Control?

Una pregunta que muchas veces nos hemos planteado quienes sufrimos de ansiedad: ¿se cura o se controla? Todos desearíamos una respuesta clara, que nos diera la certeza de que la ansiedad tiene solución definitiva. Sin embargo, mi experiencia personal me ha enseñado que, aunque el concepto de “cura” suena tentador, la realidad es muy diferente. Si alguien te promete que puede “curarte” de la ansiedad, probablemente te esté engañando.

Vivimos en una era donde queremos soluciones rápidas, especialmente cuando se trata de nuestra salud. Si sentimos dolor, buscamos la medicación para aliviar de inmediato los síntomas. Lo mismo ocurre con la ansiedad. En mi caso, varias veces terminé en urgencias, implorando que me dieran algo para calmar esos intensos síntomas y para evitar que volvieran. Pero nunca tuve suerte, porque, en realidad, no existía una cura milagrosa para lo que estaba viviendo.

Recuerdo una tarde particularmente difícil, cuando después de soportar la sensación de falta de aire, dolor en el cuello y mareos constantes, decidí acudir a una guardia traumatológica. El doctor que me atendió, y que ya me había visto en varias ocasiones ese mes, me pidió que lo escuchara con atención. Sus palabras marcaron un antes y un después en mi vida: “Marcela, no tienes nada físico. Tu problema es mental”. En ese instante“ ¿Estoy loca?” fue lo primero que pregunté.

Recuerdo ese momento con una gratitud inmensa, porque aunque me costó entenderlo, esas palabras me abrieron los ojos. En aquel entonces, la ansiedad no era un tema que se hablara abiertamente, y mucho menos se comprendía en su totalidad. Hoy en día, cuando escucho sobre estos temas con más frecuencia, valoro aún más lo que me dijo aquel médico, porque fue el primer paso para comprender que lo que sentía no me hacía “diferente” ni “anormal”, simplemente estaba atravesando una etapa de estrés..

Lo que ese médico me dijo fue el comienzo de un cambio profundo en mi vida. Gracias a él, entendí que no estaba sola en mi lucha, que lo que experimentaba no era algo de lo que avergonzarse, sino algo que, si se trataba adecuadamente, se podía controlar. Agradezco profundamente esas palabras, porque me dieron la fuerza para comenzar mi camino hacia el autoconocimiento y el autocontrol.

 Ese traumatólogo, cuya identidad no recuerdo, me hizo un gran favor. Me hizo entender que la ansiedad no es una enfermedad física, sino una reacción mental que, aunque no se puede “curar”, se puede aprender a manejarla.

Por eso, es importante entender que, si partimos de la base de que la ansiedad no se cura, podremos avanzar de manera más realista. Dejaremos de perseguir una cura inexistente y podremos centrarnos en cómo controlarla de la mejor manera posible..

A través de mi experiencia, puedo asegurarte que, sí, la ansiedad se controla, el objetivo no es eliminarla por completo, sino aprender a convivir con ella de forma que no interfiera de manera destructiva en nuestra vida diaria.

Conclusión:

La ansiedad no desaparece por completo, pero con las herramientas adecuadas, puedes aprender a controlarla. En lugar de seguir buscando una cura mágica, podemos tomar las riendas de nuestra vida, ser conscientes de nuestros límites y aprender a gestionar las emociones y pensamientos que nos provocan malestar.

Recuerda, el control sobre la ansiedad no es algo que logres de la noche a la mañana, pero con paciencia y dedicación, lograrás dar pasos firmes hacia una vida más tranquila y equilibrada. No te desesperes por una solución instantánea, porque el camino hacia el bienestar es un proceso que requiere tiempo, pero con cada esfuerzo, te acercarás más a una vida donde la ansiedad no sea la que marca tu vida.